jueves, 9 de agosto de 2012

Una palabra difícil


Jamás entenderé por qué me es tan difícil trabajar en algo para la universidad. Apenas pretendía empezar a trabajar en mi tesis, algún ensayo o alguna investigación, cualquier cosa me distraía y caía en la inevitable procrastinación. Lo curioso es que no soy la única, pues la mayoría de mis compañeros de carrera también cultivaban esta costumbre de dejar todo para último momento. Y más curioso aún, todos teníamos la misma excusa: es que bajo presión trabajo mejor. Y no los culpo.

Mis mejores ensayos y trabajos de investigación los he escrito bajo presión, será por la adrenalina o quién sabe por qué, pero sentarme dos días antes a escribir algo nunca me ha funcionado. He llegado a pensar que en esto influye la época que estamos viviendo, donde el culto a lo inmediato es nuestro sello. Hace 20 años viejo era algo tenía 2 años, ahora es algo que tiene 2 horas rodando por internet. Todo es culpa de internet, o bueno, del uso que le damos. Lo cierto es que es difícil desconectarse por completo cuando te comunicas por algún cliente de mensajería instantánea con tus compañeros para pasarse algún material relevante para el trabajo que estén realizando, y entre esas comunicaciones se cuela algún video gracioso o alguna foto de algún gato haciendo cualquier cosa. Es difícil ponerse serio hoy en día, quizás sea culpa de los gatos y su capacidad de ser tan fotogénicos.

También sucede que uno asume compromisos que es difícil llevar a cabo, sobre todo por todas las cosas que se tienen que hacer día a día. Tengo menos de un mes para entregar la tesis empastada junto con todos los requisitos para ir a acto de grado, y en vez de estar afinando ciertos detalles aquí estoy, escribiendo esto para no dejar vacío el blog ni un solo día, y que no se diga que no puedo terminar este ejercicio de disciplina. Los tiempos actuales nos han llevado a pensar que mientras podamos encargarnos de más cosas, más capaces y talentosos somos. Aún no me creo talentosa, pero sí me gustaría probar qué tan capaz puedo llegar a ser, y por eso me pongo a tratar de sostener más cosas de las que puedo entre estas manos dormilonas. Algún día aprenderé, y espero poder escribirlo para ustedes si aún están dispuestos a leerlo. No quiero ser una historia de éxito, pero si quisiera tener una historia entretenida, pues ¿para qué otra cosa vivir, sino para tener una historia que valga la pena recordar y contar? Hasta la próxima.

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